Últimas noticias
Home » , » Mc Bauman: En algún lugar de Chequia...

Mc Bauman: En algún lugar de Chequia...

De cómo una motera húngara y unos alicates estuvieron a punto de acabar con una sólida relación...

... Allí estábamos los tres, encerrados en un solitario aparcamiento, a veinte kilómetros de Brno, mientras se acercaba el ocaso del día. Miquel Silvestre estaba tan contento porque había encontrado la llave de su moto. Hacía fotos a diestro y siniestro, de esas cosas inapreciables que los demás no vemos y él sí. Yo también estaba muy contento, primero, porque no había perdido la llave de mi moto. Segundo, por no tener la llave del aparcamiento. Tercero, porque el destino puso a aquella motera húngara, de hermoso contorno y suave cutis, a la misma hora y en el mismo lugar que nosotros (lo que viene siendo que también estaba encerrada en el aparcamiento). Yo viajaba con una tienda de campaña de dos plazas y a Miquel le encanta pasar las noches contando estrellas...

Con cara de preocupación (fingida) le expliqué a la motera húngara, de hermoso contorno y suave cutis, que aquel candado parecía de acero de Bilbao. Por desgracia, fingida, eso no lo fuerza ni McGuiver, asentí. Le expliqué que llevaba una tienda de campaña entre mi equipaje y que no se preocupara por Miquel, que le gustaba contar estrellas. Su cara de preocupación (de la motera húngara de hermoso contorno y suave cutis) no parecía tan fingida como la mía. No lo entiendo.
Al volver a nuestras monturas me di cuenta de que Miquel Silvestre no estaba. Cuando en semejante situación pierdes de vista a un tío que ha recorrido más de sesenta países, es como para no fingir la preocupación.
Fue entonces cuando, a lo lejos, escuché un grito. Sin duda era Miquel… pero, para que no te lies, será mejor que te lo empiece a contar todo desde el principio de los tiempos.

Seguir leyendo en El escondite de los viajes, y los detalles en Hasta los Alpes y más allá según Mc Bauman
Share this article :