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Le Grand Départ du Dakar


Cuando mi amigo Rogério me dijo allá por noviembre que si quería me conseguiría acceso al campamento del Dakar a través de su equipo de motos, Avante Jean Azevedo, le dije que no podría porque no tenía tantas vacaciones como para llevar la moto a Perú en enero y visitar a la familia en España en Navidad…y esto me torturó durante semanas. Al final, tras muchos números y llorarle a mi jefe un plan empezó a tomar forma: alquilar una moto el Lima, acompañar el Dakar con ella y luego subir por la cordillera hasta Cuzco. Pintaba bien.

La primera de muchas Cusqueñas. Dedicada a ti, Miquel!!

Madre no hay más que una y la mía no es excepción, así que tras una pequeña crisis familiar donde me hizo sentir culpable por no quedarme en casa e irme a hacer el loco por el desierto, me planté el día 4 de enero en Lima, justo para la Gran Largada del Dakar.


En el vuelo a Lima me pasó algo muy bonito: coincidí con algunas familias peruanas con niños pequeños que iban por 1ª vez al Perú a conocer la tierra de sus padres. La llegada a Lima fue un momento muy emotivo. Varios padres lloraban emocionados y el crío a mi lado saltaba excitado gritando que iba a conocer a los abuelos…el viaje empezaba bien. Para completar el cóctel de emociones, la llegada a Perú es grandiosa, sobrevolando el Amazonas y la parte del planeta menos conocida: la cuenca del Madre de Dios, donde todavía habitan muchas tribus no contactadas.



Sobrevolando la cuenca del Madre de Dios y el Amazonas

Este viaje iba a ser diferente, no iría sólo ya que mi amigo Alejandro llegaría de México para acompañarme con su amiga Melina. Su gran sueño era subir al Titicaca en moto pese a tener muy poquita experiencia a 2 ruedas. 

la parejita babeando frente al campamento

Pero el Guionista de Charly Sinewan tenía otros planes. Cometimos el error de alquilarle las motos a un perfecto pirata: Felipe Pastor de Motoandes.com. Felipe nos apareció con dos cacharros que no se parecían ni de lejos a lo que habíamos acordado. Una era una Honda del 96 sin luces de freno, ni intermitentes, ni espejos que se calaba constantemente y que requería un atleta para arrancarla a golpe de patadas. La otra era una Honda 600 hecha polvo pero con intermitentes y luz de freno. No nos quedaban opciones. Imposible alquilar otras motos a esas alturas pues Lima estaba atestado por causa del Dakar. Nos quedamos con la menos mala a condición de que le pusiese espejos y perdimos un día entero buscando un carro de alquiler que nos costó un ojo. Mi Honda ya tenía nombre: Martirio.

La veterana Martirio!!

Lima y parte de la costa pacífica tienen un color y un olor muy especial. La brisa marina se junta con la arena que arrastran los vientos y la barrera natural que suponen los Andes crean un microclima bastante extraño. La manera de conducir peruana es, cuando menos, salvaje. El más fuerte tiene preferencia, se toca el claxon constantemente y las familias enteras andan en una moto sin casco y a lo loco. Aunque nada de eso importaba entonces: estaba en la tumba de Pizarro rodeado de los pilotos con más bemoles del mundo mundial y los mejores ceviches y piscosours nos aguardaban en cada esquina.

La Plaza de Armas de Lima

La catedral de la Plaza de armas. Por aquí está enterrado Pizarro
Le Grand Départ es un pedazo de show. Durante 3 días los vehículos son exhibidos al público en la playa de Magdalena. Miles de personas visitan el campamento y hay actuaciones y grandes pantallas animando el cotarro por doquier. Te encuentras con otros locos motoviajeros en las inmediaciones, Lima está llena de ellos, como Scott, un inglés en una KTM 990 holandesa viajando por el mundo con su esposa bielorrusa. Coincidimos en el estupendo hostel Hitchhickers deLima y estuvimos charlando un buen rato como si nos conociésemos de toda la vida.

La noche antes de Le Grande Départ...no nos dejaron entrar pq era el día del briefing privado

Esto es una tribu interesante, la de los seguidores acérrimos del Dakar. Es gente que viene de cualquier canto del mundo y que acampa a las afueras del vivac de la organización en pleno desierto. Armados con tiendas de campaña y cocinillas de gas, van de meta en meta en una procesión acompañando a los camiones de soporte de los equipos. 

la camaradería es total. Estos argentinos habían remolcado 5 carros atascados en la arena en un par de horas

Los más acomodados van en buenos jeeps llenos de pegatinas conmemorativas. El resto van con sus coches, motos, furgonetas. Al caer la tarde se instalan en las inmediaciones y empiezan las hogueras, las cervecitas y la fiesta. Se anima a los pilotos que van llegando exhaustos a lo largo de la tarde y noche y se discute muy acaloradamente sobre lo más importante para todos en ese momento: las máquinas y los pilotos.

La entrada al campamento ya en el desierto fuera de Lima

Los más espartanos se hacen todo el Dakar así. De vez en cuando duermen en un hotel cercano al aeropuerto, que es donde siempre se instala el vivac oficial, para poder ducharse y dormir calentito. Yo os confieso que no fui tan aguerrido y que fui tirando de hoteles baratos.



Y así comenzó el Dakar y esta ruta. Mañana os contaré más marujeos a los que tuve acceso en el campamento y os hablaré de la inefable carretera Panamericana en su paso por el Perú.

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